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Esta es la traducción del segundo de los dos artículos del blog de Yuri Mamchur y Charles Ganske, Russia Blog. Pueden encontrar el original aquí. En el blog original podrán encontrar varios comentarios (en inglés) sobre el post, que causó cierta polémica cuando fue publicado.

Niños en venta: Los niños olvidados de Rusia

por Yuri Mamchur

4/08/06

Yekaterinburg, Rusia – Una red de abuso infantil fue sacada a la luz esta semana en Yekaterinburg. Los acusados fueron pillados vendiendo niños, alquilándolos para realizar servicios sexuales y violándolos con frecuencia. Sus víctimas son más de 1000 niños de entre 12 y 17 años de edad. El “negocio” llevaba en pie desde hace cinco años y muchas de las víctimas tenían entre 7 y 12 años cuando fueron secuestrados por primera vez. La policía ha documentado 116 casos de violación y abusos sexuales y los presuntos dueños del “negocio” han sido detenidos. Uno de los sospechosos se suicidó en prisión después de ser encarcelado junto a criminales comunes. Sin embargo, el líder del grupo ha conseguido escapar. Se rumorea que el establecimiento era frecuentado por muchas personalidades poderosas de Yekaterinburg, quienes han presionado a los tribunales para liberar al líder de la banda, con fecha de juicio pendiente. Gracias a esta liberación el principal sospechoso en este caso ha escapado del país.

Es sorprendente que esta historia, junto a las noticias sobre la brutalidad en el ejército ruso, muy raramente logran tener repercusión en los medios internacionales. Al continuar distribuyendo historias genéricas y pre-escritas como “la dictadura de la ley de Putin” o “el poder descentralizador del Kremlim”, los medios internacionales están negando su obligación de informar sobre los peores abusos de los derechos humanos en Rusia. Un buen periodista, un buen ciudadano, puede hacer mejor uso de su tiempo planteándose cuestiones más relevantes. Por ejemplo: ¿cómo pueden los subsidios para las madres rusas prevenir la despoblación del país, si hay tantos niños entre los 7 y los 17 que sufren abusos sexuales y si se torturan tantos jóvenes entre los 18 y 20 años en el ejército? Son estos inocentes los que crecen hasta convertirse en adultos destrozados psicológicamente que terminan suicidándose o muriendo por alcoholismo, abuso de drogas o sida a lo largo de toda Rusia.

Desafortunadamente, ni siquiera el informe anual del Departamento de Estado de EE.UU. sobre tráfico de personas es tan duro con Rusia como debería ser. El informe sitúa a Rusia en la Lista de Observación Tier 2 – lo que significa que hay serios casos de tráfico de personas y esclavitud de los que preocuparse. El informe dice “el turismo sexual con menores sigue siendo preocupante”. Estas tímidas palabras aparecen a pesar de que ¡Rusia es responsable del 50% de la pornografía infantil en internet!

La banda pedófila de Yekaterinburg fue detenida después de que uno de los agentes policiales lograra “comprar” un niño, de acuerdo con una operación de infiltración. Para los oficiales que trabajaron en el caso fue como abrir las puertas del infierno: un antiguo edificio en el centro, cerca del mercado más grande de la región de los Urales, que servía como “burdel” para los pederastas. Los pederastas se encontraban buscando a sus pequeños esclavos en este mercado. Les prometían un techo, comida y un lugar donde asearse, después les violaban y los ponían a “trabajar”. Los beneficios que sacaba el criminal de este establecimiento eran enormes porque además de obtener servicios sexuales de los niños, el edificio anexo servía como estudio de producción de pornografía infantil. ¡No es poco común que estos videos y fotografías se puedan encontrar en mercadillos al aire libre a lo largo de toda Rusia!

Cualquiera que coja el metro en Moscú en un frío día de invierno sabe que el último vagón de cada tren está lleno de niños sucios y malolientes. Hay miles de estos niños de la calle en las principales ciudades. Para ellos es muy fácil encontrar a otros niños en la misma situación, unirse a bandas, drogarse y mantener relaciones sexuales con otros niños y adultos. Es posible encontrar cobijo, alimentación y duchas a cambio de servicio sexuales y participar en el rodaje de pornografía infantil. Un documental reciente de uno de los principales canales de noticias rusos mostraba niñas de 9, 10 y 11 años embarazadas y dando a luz. La parte más chocante del asunto es que la policía estaba al corriente de estas actividades y frecuentemente recibían una buena parte de los beneficios por su complicidad.

Yekaterinburg es una ciudad relativamente pequeña de 1.3 millones de habitantes. No es uno de los mayores centros del tráfico de personas como puede ser Moscú o San Peterburgo. De acuerdo con UNICEF, el numero de niños sin techo en Rusa en 2003 ascendía a 700.000. Hoy, ¡el número estimado es de 2 millones! Este es el resultado de un alcoholismo generalizado, padres encarcelados, abusos en el hogar, orfanatos pobres y abusivos y la total falta de orden y justicia y de servicios sociales para menores.

A pesar de venir de ambientes empobrecidos y de hogares rotos, muchos de los oligarcas rusos no muestran ningún interés en solucionar estos problemas nacionales. Roman Abramovich, que pasó su infancia en un orfanato, ha invertido cerca de 2 mil millones de dólares en la compra del Chelsea, uno de los mayores clubs británicos de fútbol. Ha invertido mucho más dinero entre sus múltiples negocios, mientras que “ahorra” otra gran cantidad. El fondo para la estabilización de la Federación Rusa, que tiene un valor de entre 75 y 115 mil millones de dólares, se usa como herramienta de inversión en negocios extranjeros. A pesar de estos datos, los medios estadounidenses fijan su atención en la legislación rusa que limita la libertad de expresión como parte de la dictadura de ley de Putin, ignorando dos de los peores abusos contra los derechos humanos sucedidos en Rusia: la explotación infantil y la tortura en el ejército.

Los sospechosos detenidos en Yekaterinburg fueron Alexey S. de 31 años, un antiguo agente de policía; Yuri A., 30 años, cabecilla del grupo; Sergey M., 53 años, masajista en un balneario; Alexander S., de 47, funcionario municipal; y Vladimir L., 52, de ocupación desconocida. Interpol se encuentra actualmente buscando a Yuri A. después de que lograse escapar del país. El antiguo oficial de policía falleció en prisión, aunque aún no se sabe si fue asesinado o si cometió suicidio. Los otros tres imputados se mantienen a la espera de juicio por sus crímenes. Sus cargos violan el Código Penal de la Federación Rusa en los artículos 127-1 (tráfico de personas), 132 (actos forzados de abuso sexual), 134 (actos sexuales con menores de 16 años de edad), 135 (perversión), 242-1 (producción y venta de material pornográfico infantil), 151 (incitación o coacción de menores para realizar actividades antisociales). El gobierno de la ciudad ha enviado notificaciones por escrito a la policía local, que ignoró convenientemente las actividades del cártel de prostitución infantil que tenían delante de sus narices y otra notificación a los colegios locales donde uno de los imputados trabajaba como profesor de primeros auxilios.

Hoy Rusia bucea en la abundancia gracias al dinero del petróleo y el gas; sus ciudades empiezan a desarrollarse de nuevo y el país produce más jóvenes millonarios per cápita que ninguna otra nación del mundo. Es una vergüenza que esta depravación generalizada no sea abordada por el gobierno, la sociedad, las ONGs extranjeras que trabajan en Rusia, ni cubierta en mayor medida por los medios internacionales. Aunque la libertad de prensa es un asunto muy importante, y el Wall Street Journal debería escribir sobre ella, defender los derechos humanos básicos de los niños y reclutas contra la explotación sexual o la tortura, es una preocupación más inmediata para los rusos corrientes.

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