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giving

“Me he dado cuenta que, entre otras ventajas,

el dar libera el alma de quien da”

-Maya Angelou

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Hace poco, mientras leía un libro, me preguntaba cuál era el cambio que deseaba ver en el mundo. De forma inmediata empecé a pensar en varias respuestas, casi todas relacionadas con aumentar la felicidad de las personas. Hasta que recordé algo que me solía incomodar cuando fundamos esta ONG. Y aún me sigue incomodando ahora, dos años después: la cantidad de excusas que ponen las personas para dar.

A mí siempre me ha gustado dar. Es algo natural: cuando era pequeño solía compartir mi comida, mi dinero, mi tiempo y lo que sea con otros niños o adultos. No me molestaba; al contrario, me gustaba mucho.

Cuando fundamos Nadieshda.org, me parecía que dar era uno de los gestos más naturales del mundo. Sin embargo, pronto me di cuenta de que no era así.

Para muchas personas, había un problema con el acto de dar. Y ahora mismo podrían estar replicando: “No, si no tengo ningún problema con dar… pero si…”.

Y excusa tras excusa.

¿Saben algo? Muchas veces me doy cuenta de que soy un poco egoísta. Y es que cuando doy algo (dinero, tiempo, una revista, comida…) no lo hago pensando en nadie en particular más que en mí. Es un placer extraño. Un gustirrín exquisito que te recorre toda la médula hasta el cerebro. Una experiencia religiosa, como diría Enrique Iglesias.

Ese es el truco de dar sin esperar nada a cambio.No hay ningún intercambio de bienes, ni de servicios. Es posible que ni te den las gracias. ¿Pero quién quiere las gracias después de sentir ese gustito íntimo y espiritual? Dar sin esperar nada a cambio te permite experimentar el auténtico desapego, te ayuda a sentir el camino a la verdadera liberación.

La liberación del ego, de lo material, de las individualidades. Lo mío, lo tuyo…

Nadie se ha hecho pobre por dar demasiado y según Deepak Chopra, dar es una excelente herramienta hacia la prosperidad.

Yo no lo sé, pero me gusta creerlo.

Y me encantaría que más personas creyeran lo mismo. No sólo la parte concerniente a la prosperidad, sino también lo que escribí acerca de lo que te hace sentir el desapegarte de algo para dárselo a alguien.

El poder dar es una bendición del Universo: mejora tu autoestima, te ayuda a madurar y a desarrollarte, te devuelve prosperidad y te hace sentir un gustirrín que pa’ qué. No sólo haces feliz a alguien, sino que te haces feliz a ti mismo.

Y, a la larga, es esta felicidad la que importa.

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